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Concepción artística de un agujero negro que succiona gas de una estrella acompañante y emite radiaciones desde su disco de acreción. (NASA)
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Los científicos Nikolai Shaposhikov y Lev Titarchuk, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA utilizaron por primera vez una técnica desarrollada en 1998 para pesar el agujero negro Cygnus X-1, localizado a 10.000 años luz de la Tierra. El resultado es que el agujero negro contiene 8,7 masas solares, con un margen de error de apenas 0,8 masas solares. Cygnus X-1 fue uno de los primeros candidatos a agujeros negros, encontrado a principios de la década de 1970, y consta de una estrella supergigante azul que tiene una compañera de mucha masa pero invisible desde la Tierra. El método utilizado saca ventaja de la relación que hay entre un agujero negro y el disco de acreción que lo rodea. Cuando la velocidad de acrecimiento se aumenta hasta un nivel muy elevado, el material se apila cerca del agujero negro en una región caliente en la que se forma una especie de embotellamiento de tráfico. Titarchuk demostró que hay una relación directa entre la masa del agujero negro y la distancia a la cual se forma ese atasco: a mayor distancia, mayor masa y mayor también el periodo orbital. El gas que se apila en el sitio de congestión está, a su vez, relacionado con variaciones de intensidad de los rayos X que se observan en muchos agujeros negros. El sistema fue aplicado también, por investigadores independientes, para calcular la masa del agujero negro cuya existencia se supone en la galaxia NGC 5408. El resultado fue que tiene una masa equivalente a dos mil veces la del Sol. |